NÚCLEO TEOLÓGICO 7: El plan redentor de Dios en el Nuevo Testamento.
ESTACIÓN BÍBLICA 6: La Iglesia aprende a vivir el Evangelio: la epístola a los Gálatas.
VERSÍCULO CLAVE: «Y, si ustedes pertenecen a Cristo, son la descendencia de Abraham y herederos según la promesa» Gálatas 3:29
ENFOQUE: Somos justificados por nuestra confianza en Jesús y no por nuestras acciones.

Encuentro 6: Ya no es necesario
¡Hola, papás! Gracias por acompañarnos hasta este momento del Pack decidiendo guiar la fe de sus hijos. Ya nos encontramos en la mitad de nuestro Pack en el que estamos conociendo cómo Dios cumplió su promesa en Jesús y cómo la Iglesia se fue formando y creciendo.
Esta semana comenzamos con las cartas que recibieron las iglesias. Pablo les escribió a los gálatas por una razón muy particular: ellos creían que tenían que vivir en las tradiciones antiguas para poder ser hijos de Dios. Estaban convencidos de eso por un grupo de personas que los estaban presionando para cumplir la ley. Por este motivo, Pablo les muestra que, en Jesús, la relación no está regida por tradiciones o costumbres, sino por la confianza en Él. Ya no necesitamos realizar acciones para acercarnos a Dios.
Para poder trabajar este concepto en casa, les proponemos lo siguiente: van a necesitar un espacio de la casa donde puedan poner algunos obstáculos simples como unas sillas. También necesitarán una venda para tapar los ojos y caminar a través de los obstáculos a la meta que ustedes elijan.
Jugarán por turnos y durante la primera ronda que jueguen, la persona que vaya a caminar por el lugar hasta la meta no debe recibir ninguna ayuda para lograrlo, debe hacerlo solo. Si toca algún obstáculo en el camino, pierde inmediatamente y debe continuar el siguiente. Ahora, luego de esta primera ronda en que pasen todos los participantes, la idea es que lo hagan de nuevo pero esta vez deben realizarlo con un guía. Aquel que sea el guía debe orientar al que está caminando hacia la meta con su voz para que no se choque con ninguno de los obstáculos que han puesto en el camino.
Luego de jugar la segunda ronda, reflexionen sobre cómo realmente no hay nada que nosotros podamos hacer por nuestra propia capacidad, por nuestras tradiciones o por nuestras costumbres que nos haga acercarnos más a Dios o nos permita relacionarnos mejor con Él.
Cuando vemos nuestra vida de esta manera, entendemos que el mejor regalo que Dios nos pudo haber dado es poder acercarnos a Él sin ninguna restricción. Dios quiere que confiemos en Él y entendamos que nuestra justificación viene de Él y no de una acción por esfuerzo personal. La única acción que importa es la que Jesús hizo por nosotros y no las que nosotros podamos o creamos que son necesarias para llegar hasta Él.
Para cerrar este entretenido juego, tomen un momento y lean Gálatas 3:28-29. Finalmente, oren juntos para atesorar lo aprendido y disfrutar la libertad que tienen en Jesús. Agradézcanle por su gracia, ese regalo que nos hizo al salvarnos y hacernos parte de su familia.