Desafío en familia

NÚCLEO TEOLÓGICO 7: El plan redentor de Dios en el Nuevo Testamento.

ESTACIÓN BÍBLICA 4: Últimas semanas de Jesús: su resurrección. 

VERSÍCULO CLAVE: «Jesús hizo también muchas otras cosas, tantas que, si se escribiera cada una de ellas, pienso que los libros escritos no cabrían en el mundo entero» Juan‬ ‭21‬:‭25‬

ENFOQUE: Jesús es nuestra esperanza viva.

Encuentro 4: Promesas cumplidas

¡Hola, familias! Esta semana sus hijos descubrieron una verdad que transforma nuestra vida: ¡Jesús murió por nosotros, resucitó y está vivo! Aprendimos que Dios cumple sus promesas y que la resurrección de Jesús es la razón de nuestra esperanza. También recordamos que Él prometió estar con nosotros por medio del Espíritu Santo y que volverá a buscarnos a todos los que creímos en Él; sin duda alguna, Él es nuestra esperanza.

Para seguir profundizando en lo que sus hijos aprendieron esta semana, les proponemos un desafío sencillo para realizar juntos en casa: ¡germinar semillas de chía! Para hacerlo necesitarán un plato, servilletas de papel, semillas de chía y agua. La idea es que, durante varios días, puedan cuidar las semillas, observar sus cambios y descubrir juntos cómo comienzan a brotar.

¿Cómo hacerlo?

  1. Coloquen dos servilletas de papel sobre un plato y humedézcanlas bien. Deben quedar mojadas, pero sin agua acumulada. 
  2. Distribuyan las semillas de chía sobre las servilletas húmedas. Traten de que no queden demasiado amontonadas para que tengan espacio para crecer. 
  3. Rocíen suavemente las semillas con un poco de agua. 
  4. Coloquen el plato en un lugar templado, alejado de la luz solar directa. Durante las primeras horas pueden cubrirlo suavemente con otra servilleta o un paño limpio para conservar la humedad. 
  5. Rocíen las semillas por la mañana y por la noche para mantener las servilletas húmedas. Es importante que no se sequen, pero tampoco que queden cubiertas de agua, ya que el exceso de humedad puede favorecer la aparición de moho. 
  6. Con el paso de los días comenzarán a aparecer pequeños brotes. Entre el quinto y el séptimo día podrán observar cómo las semillas han cambiado y han comenzado a crecer. 

Antes de comenzar, conversen en familia sobre algo importante: para ver crecer una semilla necesitamos esperar. Al principio no podemos ver ningún resultado, pero eso no significa que no esté pasando nada. Podemos cuidarla, tener paciencia y confiar en que, con el tiempo, veremos cómo brota.

Durante los siguientes días, encarguen a sus hijos el cuidado de las semillas y observen juntos los cambios. Pueden llevar un pequeño registro en un cuaderno: ¿cambió de color?, ¿aumentó de tamaño?, ¿aparecieron raíces?, ¿cuándo comenzaron a salir los primeros brotes?

Así como esperamos con paciencia para ver crecer una semilla, también podemos esperar con esperanza el regreso de Jesús. Todavía no podemos verlo, pero podemos confiar en su promesa, porque Jesús ya cumplió muchas de las promesas que hizo.



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