NÚCLEO TEOLÓGICO 6: El Espíritu Santo es Dios
PRINCIPIO BÍBLICO 9: El Espíritu Santo en la vida del creyente
VERSÍCULO CLAVE: «Que el Dios de la esperanza los llene de toda alegría y paz a ustedes que creen en él, para que rebosen de esperanza por el poder del Espíritu Santo». Romanos 15:13
ENFOQUE: Él nos hace vivir esperanzados en Cristo

Encuentro 9: Platos misteriosos
Queridos papás, bienvenidos a este espacio de desafío semanal. Qué alegría que estén interesados en motivar y animar a su hijo en este camino de la fe en Jesús. ¡Recapitulemos juntos! En nuestro último encuentro aprendimos que el Espíritu Santo nos ayuda a vivir con la verdadera esperanza de Cristo. Junto a los chicos comprendimos que esta esperanza no depende de las circunstancias, del dinero ni de las personas, sino de las promesas eternas de Dios. Es una esperanza que nos sostiene hoy, en nuestra vida diaria, y que también nos recuerda que un día estaremos para siempre con Jesús. Esa esperanza trae paz, alegría y confianza aun en medio de las dificultades.
Para continuar conversando sobre este tema en casa, acompañen a su hijo cada día de la semana utilizando el “Menú de la esperanza” que entregamos en el último encuentro. Este recurso contiene desafíos diarios pensados para fortalecer su confianza en Jesús y recordar que nuestra esperanza está en Él. En caso de que no tengan el menú a disposición, pueden crear uno parecido en una hoja y escribir allí los siguientes desafíos:
Antes de dormir, piensen y escriban tres cosas por las que puedes darle gracias a Dios hoy. La esperanza crece cuando recordamos que Dios sigue cuidándonos.
Lean un versículo bíblico y repítanlo varias veces durante el día. Recuerden que el Espíritu Santo usa la Palabra de Dios para fortalecer nuestra esperanza.
Hablen con alguien que esté triste, solo o preocupado a fin de darle ánimo. Un mensaje, una oración o una conversación pueden llevar esperanza a otra persona.
Entrégale a Dios algo que te preocupe. Haz una oración sencilla diciendo: “Jesús, mi esperanza está en Ti y no en mis propias fuerzas”.
Escucha una canción de las que canten en la iglesia, canta y celebra todo lo que Dios hizo durante la semana. La esperanza también se fortalece cuando recordamos quién es Dios y disfrutamos de su presencia.
Cada vez que completen uno de los desafíos, hagan una marca (tilde) en el menú y celebren juntos con un abrazo. Luego tómense un tiempo para orar. Al finalizar la semana, conversen juntos sobre cómo se sintieron al dedicar tiempo a la Palabra de Dios, la oración, la adoración y el amor hacia otros. Pregúntense: ¿cómo está hoy nuestra esperanza? Verán cómo, poco a poco, la obra del Espíritu Santo comienza a hacerse más evidente en el corazón y en la vida diaria de toda la familia.