NÚCLEO TEOLÓGICO 6: El Espíritu Santo es Dios
PRINCIPIO BÍBLICO 8: El Espíritu Santo y la santificación
VERSÍCULO CLAVE: «Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir la misericordia y encontrarla gracia que nos ayuden oportunamente» Hebreos 4:16
ENFOQUE: Él nos ayuda a luchar contra el pecado y vencer nuestras debilidades

Encuentro 8: ¡Cruce de caminos!
Amados papás, qué bueno es que hayan llegado a esta sección. Qué importante es que se involucren de forma directa y sostenida en la vida de fe de su hijo, sin lugar a dudas jamás lo olvidará. En nuestro último encuentro aprendimos que el Espíritu Santo nos ayuda a luchar contra el pecado y a vencer nuestras debilidades. Descubrimos que Dios nos ofrece ayuda y socorro en todo momento por medio del trono de la gracia, al cual podemos acercarnos con confianza.
A fin de continuar aprendiendo del tema en casa, los invitamos a que escojan un día a la semana, preparen un refresco o merienda y que citen a su hijo a un tiempo especial. Preparen dos flechas grandes de cartón y algunos plumones o fibrones.
Aunque sientan que el tema de las tentaciones puede ser un poco difícil, es importante que lideren el momento con palabras claras, sencillas y con honestidad. Cuéntenle a su hijo que hablarán nuevamente de lo que aprendieron en el encuentro y que es importante crecer en confianza juntos. Recuérdenle que las tentaciones no son un pecado en sí y que no debe sentirse avergonzado si se siente tentado con algunas situaciones. Procuren en todo momento ser comprensibles y amorosos, y no sorprenderse, enojarse o desbordarse por lo que su preadolescente les pueda contar.
Recuerden que el hogar es el primer lugar donde estos temas deben hablarse. Y ustedes como referentes tienen la oportunidad, con la ayuda del Espíritu Santo, de acompañar a su hijo en áreas como la amistad, decisiones y fe. Es mejor conversar a tiempo que dejar que busque respuestas en otros lugares.
Introduzcan el tema de forma directa y pregunten a su hijo si alguna vez se ha sentido tentado. ¿De qué manera? Pregúntenle en qué momentos o en qué ambientes se siente más tentado de pecar. También cuéntenle en qué momento lo han vivenciado o sentido ustedes mismos. Pregúntenle si es que ha podido superar esos momentos o si siente que alguna vez no pudo con ello. Luego, busquen en sus Biblias el pasaje de Hebreos 4:16 y léanlo juntos:
«Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir la misericordia y encontrar la gracia que nos ayuden oportunamente».
Conversen sobre el versículo, pregúntenle a su hijo qué cree que significa y cómo puede aplicarlo en su vida. Tras unos segundos, tomen las flechas y usen una para representar el camino del pecado y, la otra, el camino del trono de la gracia. Mencionen ejemplos de tentaciones y luego cómo salir de ellas con la ayuda del Espíritu Santo. Por ejemplo:
1. Levanta una flecha para representar el camino del pecado y di:
Algunos amigos me presionan a mirar videos con contenido sexual en secreto.
Levanta la otra flecha para representar el camino de Dios y di:
Pero en el momento que me siento tentado a hacerlo, recuerdo el trono de la gracia digo que no y me retiro del lugar.
2. Levanta la flecha que representa el camino del pecado:
Me enojo y quiero responder con gritos o insultos.
Levanta la otra flecha que representa el camino de Dios:
Recuerdo el trono de la gracia y me detengo para responder con respeto.
3. Levanta una flecha para representar el camino del pecado:
Siento curiosidad por ver contenido inapropiado cuando estoy solo.
Levanta la otra flecha para representar el camino de Dios:
Recuerdo el trono de la gracia y tomo una decisión para salir de ese momento, salgo al patio a jugar al aire libre, busco compañía de alguien o me propongo hacer una actividad que no implique usar el celular.
Luego de estos ejemplos, entréguenle las flechas a su hijo e invítenlo a pensar y expresar sus propios casos. Anímenlo a identificar situaciones reales en las que podría ser tentado y a practicar cómo responder, aplicando esta verdad.
Después de este momento, recuérdenle que algunas tentaciones no se enfrentan solos: el Espíritu Santo nos ayuda y también necesitamos el acompañamiento de adultos de confianza. Háganle saber con claridad que no tiene que luchar en silencio y que ustedes están para escucharlo, guiarlo y caminar a su lado.
Para cerrar, tomen un tiempo para orar en dos direcciones:
● Primero, por arrepentimiento y gracia. Si su hijo reconoce que ha cedido a la tentación, invítenlo a acercarse a Dios con sinceridad. Recuérdenle que siempre hay perdón y una nueva oportunidad. Anímenlo a no rendirse ni pensar que no puede cambiar.
● Luego, por fortaleza. Oren junto a él para que Dios le dé fuerzas para enfrentar la tentación, recordar su Palabra, tomar decisiones sabias y aprender a alejarse de aquellas situaciones que lo debilitan.