NÚCLEO TEOLÓGICO 6: El Espíritu Santo es Dios
PRINCIPIO BÍBLICO 4: El Espíritu Santo obrando en el Antiguo Testamento
VERSÍCULO CLAVE: «Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio y renueva un espíritu firme dentro de mí». Salmos 51:10
ENFOQUE: Él pone arrepentimiento en los corazones

Encuentro 4: Mi casa-corazón
Amados papás, en nuestro último encuentro vivimos un tiempo muy significativo de aprendizaje. Junto con los chicos descubrimos que el Espíritu Santo vive en nuestro interior y nos convence de pecado, nos guía al arrepentimiento y nos ayuda a vivir como Dios quiere.
Para reforzar esta verdad, les proponemos una actividad dinámica y visual para hacer en casa. Preparen un corazón grande dibujado en papel y colóquenlo bien sujeto en un espacio abierto. Es muy importante que el papel esté bien tenso (pueden pegarlo sobre un marco de cartón firme, ajustarlo contra una pared o colgarlo tirante desde las puntas), ya que el objetivo será poder romperlo durante el juego. Luego, consigan algunos elementos seguros para lanzar, como pelotitas o pequeñas piedras.
Inviten a su hijo a participar con ustedes. El juego consiste en que, de a uno por turno y desde cierta distancia, lancen los objetos hacia el corazón intentando romperlo. A medida que avanza el juego, verán cómo el corazón se va dañando.
Al finalizar, observen juntos el resultado y conversen sobre lo que representa el pecado: cómo daña, hiere y marca nuestro corazón. Ayuden a su hijo a pensar en su vida diaria preguntándole, por ejemplo: “¿Alguna vez sentiste que algo dentro tuyo te decía que eso no estaba bien?” o “¿Te pasó de saber que debías hacer lo correcto, pero igual te costó?”. Explíquenle con amor que esa voz interior es el Espíritu Santo; Él nos habla, nos incomoda cuando algo no está bien y nos muestra el camino correcto. Recuérdenle que su función es convencernos de todo pecado y acercarnos a Dios.
Para cerrar, oren juntos pidiéndole a Dios un corazón limpio y sensibilidad para escuchar la voz del Espíritu Santo cada día, con disposición para obedecerle y vivir conforme a su voluntad.