NÚCLEO TEOLÓGICO 6: El Espíritu Santo es Dios
PRINCIPIO BÍBLICO 12: El Espíritu Santo y la Misión de la iglesia.
VERSÍCULO CLAVE: «No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure. Así el Padre les dará todo lo que pidan en mi nombre.» Juan 15:16
ENFOQUE: Él desea que le dediquemos nuestra vida.

Encuentro 12: Cuenta conmigo
Amados papás, para el desafío de esta semana, retomen en casa el portaretrato que se llevaron del encuentro y las frases que escucharon allí. Volver a usarlas durante la semana, mediante la repetición y la familiaridad, ayuda a los más pequeños a recordar lo que vivieron: que Dios cuenta con ellos para que cuenten de su amor a todos y que el Espíritu Santo los ayudará.
Frases para decirle a tu hijo:
Señor, ayúdanos como familia a enseñarle desde pequeño que tú lo elegiste para que le cuente a todos cuánto los amas. Que crezca sabiendo que lo amas y que pueda compartir tu amor con otros cada día. Amén.
En una habitación con poca luz, enciende una linterna y deja que tu bebé observe el halo de luz. Primero ilumina suavemente su carita o sus manitos y dile con alegría: “¡Mira la luz! Dios te ama mucho”. Luego mueve la linterna para iluminar también a mamá, papá u otro integrante de la familia, diciendo: “El amor de Dios también es para ellos. Dios quiere que todos conozcan su amor·.
Mientras juegan, acompaña el movimiento de la luz con frases sencillas como: “La luz llega a todos, igual que el amor de Dios”. Al finalizar, explícale que así como la luz puede iluminar a muchas personas, Dios quiere que su amor llegue a todos. Aunque todavía es pequeño, el Espíritu Santo lo ayudará a compartir ese amor mientras crece.
Ayuda a tu hijo a hacer un dibujo sencillo o a decorar una tarjeta con sus garabatos, huellas de pintura o algunos stickers. Luego explícale que ese dibujo será un regalo para alguien especial: un abuelo, un vecino, un amigo o un familiar. Mientras preparan el regalo, dile: “Vamos a compartir el amor de Dios con esta persona”.
Cuando llegue el momento de entregarlo, deja que sea él quien lo lleve y lo dé con sus propias manos. Si la persona está presente, anímalo a acompañar el regalo con una sonrisa, un abrazo o un saludo. Al finalizar, explícale que Dios nos ama tanto que quiere que compartamos ese amor con los demás, y que el Espíritu Santo nos ayuda a hacerlo con alegría y amor.
Papis, durante los primeros años de vida, los bebés descubren el mundo principalmente a través de sus sentidos. La luz, el movimiento y el tono de voz captan especialmente su atención y les ayudan a formar asociaciones duraderas. Entre los 2 y los 3 años, los niños disfrutan mucho de llevar objetos, entregar regalos e imitar las acciones de los adultos. Estas pequeñas experiencias les permiten descubrir la alegría de dar y pensar en los demás. Así, poco a poco, comienzan a comprender que Dios puede usarlos para llevar alegría a otras personas y que el Espíritu Santo los acompañará y ayudará a hacerlo.