Desafío en familia

NÚCLEO PRÁCTICO: Dios desea mi desarrollo personal y mi crecimiento en las relaciones con los demás

PRINCIPIO BÍBLICO 9: Valoro las diferencias

VERSÍCULO CLAVE: «Si alguien afirma “Yo amo a Dios”, pero odia a su hermano, es un mentiroso, pues el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios, a quien no ha visto».1 Juan 4:20

ENFOQUE: Pongo en práctica la inclusión por medio de mis acciones que demuestran el amor de Dios

Encuentro 9: ¡Un circo lleno de alegría!

Hola papá, nos alegra poder compartir un tiempo especial juntos en esta semana. Este espacio está preparado para que tomes un día intencional, dejes de lado algunas actividades y compartas con tu hijo un momento de calidad, donde puedan aprender de la Palabra de Dios, tener un momento de diversión y desarrollar confianza en la figura de autoridad que eres en su vida. No llevará mucho tiempo, pero sin dudas será muy valioso.

Recuerda, que este Pack de vida práctica nos invita a ver la obra del evangelio expresada de muchas maneras en el desarrollo social, siempre centrada en el amor y el respeto y en esta ocasión el tema central es la inclusión frente a las diferencias.

Como sabemos, todas las personas somos diferentes, algunas podemos parecernos un poco más, pero la realidad, tanto tuya como la de tu niño, es que vemos en nuestros entornos a personas con diferentes talentos, tiempos de aprendizaje, algunas que necesitan distintos apoyos físicos o emocionales y a otras que necesitan tomar distintos caminos para lograr las mismas cosas. Y no debemos evitarlas, dejarlas a un lado o negarlas. La obra de Dios en nuestro corazón, nos invita a aceptarlas, valorarlas, y a dejar de lado la burla y la exclusión.

Para continuar este camino de aprendizaje con tu pequeño, reserva un día de tu semana para compartir con él, e invítalo a hacer una actividad especial. Prepara con anticipación:

  • Una botella.
  • Una playera o abrigo y un pañuelo.
  • Unos bolígrafos o lápices de colores y hojas

Como primera actividad deberán abrir una botella con los pies. Prepara una botella con poquita agua y colóquenla en el suelo arriba de una toalla o algo para absorber el agua que puede caer de ella (si tu niño es muy pequeño deja la tapa de la botella floja, para que no tenga tanta dificultad). El reto es abrirla usando solo los pies y derramando la menor cantidad posible de agua. Al intentarlo juntos reflexiona con tu hijo sobre los diferentes cuerpos, sobre cómo algunas personas pueden hacer las cosas de diferente manera, o con distintos caminos, pero esto no significa que sean menos valiosas que otras, solo significa que son diferentes, y eso no nos separa, sino que nos enriquece.

El siguiente reto es ponerse una playera o abrigo con los ojos cerrados. Colócale un pañuelo en los ojos de tu hijo y deja la playera doblada frente a él, deberá hacerlo de la mejor manera posible, aunque tarde más tiempo de lo habitual. Puedes subirle el nivel de dificultad colocándola al revés. Luego, vuelve a reflexionar con él sobre cómo algunos sentidos de nuestro cuerpo (oír, ver, oler, hablar, tocar) pueden desarrollarse (o no) de diferente manera en las personas y eso no impide que desarrollen su vida, sino que requieren de nuevos y grandes desafíos para vivir de forma tranquila. Esto no le quita ni les suma valor, ya que éste no pasa por las condiciones exteriores, sino por las interiores. Su verdadero valor está en ser hijas de Dios.

En el último desafío deberán hacer un retrato con la mano no hábil del otro. Tú dibujarás a tu hijo y él a ti. Será un momento alegre y obtendrán dibujos muy divertidos.

Luego de estos ejercicios concluye pensando con tu niño… ¿Quiénes cerca de él se ven diferentes? Pueden nombrarlos y también piensa tú en los que te rodean. Las diferencias pueden ser: distintos modos de aprender, distintos cuerpos, distintas nacionalidades, distintos modos de hablar, distintos cuerpos, etc. Luego, lean juntos 1 Juan 4:20, y conversen sobre la pregunta ¿Qué veo cuando veo a mi hermano?

 «Si alguno dice: “Yo amo a Dios”, pero aborrece a su hermano, es mentiroso. Porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios, a quien no ha visto?» 1 Juan 4:20

Cuéntale a tu pequeño que, en nuestra humanidad, cuando vemos a nuestros prójimos vemos diferencias, y éstas nos incomodan o nos desconciertan. Muchas veces no sabemos cómo actuar, hablar, o cómo relacionarnos. También nos puede pasar que nos unamos a la burla o a la discriminación del resto, por sus condiciones. Es importante destacar que estas diferencias externas no le dan el valor interno real a la persona, que las personas son valiosas por el hecho de que Dios las creó y que las ama tanto como a nosotros.

Es por eso que la obra del evangelio en nosotros nos ayuda a valorar las diferencias y a actuar por medio de la inclusión, el respeto y el amor. Aquellos que amamos a Dios estamos desafiados a mostrarlo en amor a los demás, a pesar de que no sean parecidos a nosotros. Debemos cambiar la burla y el desprecio por actos de amor, como proponiendo nuestra ayuda, expresando amistad e incluyendo a todos en las actividades que proponemos.

Tomen un momento para orar juntos y asumir el desafío de comenzar a valorar y empatizar con las personas que son distintas. Es importante que tu hijo te vea como un ejemplo a seguir. Aliéntalo a ser un hijo de Dios tomando el ejemplo de Jesús, que se dedicó a amar al distinto, al dejado de lado por la sociedad, y que lo expresó de la mejor manera muriendo y resucitando por todos nosotros en la cruz, sin importar el exterior.

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