Desafío en familia

NÚCLEO PRÁCTICO: Dios desea mi desarrollo personal y mi crecimiento en las relaciones con los demás

PRINCIPIO BÍBLICO 6: Gestión de límites y normas

VERSÍCULO CLAVE: «Con todo mi corazón te he buscado; No me dejes desviarme de tus mandamientos. En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti» Salmos 119:10-11 RVR 1960

ENFOQUE:  Actúo con discernimiento, entendiendo que hay decisiones que tienen consecuencias irreversibles

Encuentro 6: ¡No toques la cuerda!

¡Querido papá! ¡Qué bueno que hayas llegado hasta esta sección! Esta semana hemos tenido un increíble encuentro junto a los chicos. Aprendimos que los límites y las normas no son malas, ni tampoco existen para arruinarnos la diversión, sino que nos ayudan a crecer de forma ordenada. Reflexionamos acerca de las consecuencias irreversibles que trae la transgresión a las reglas y de las marcas que el pecado deja en nuestras vidas cuando hacemos lo malo.

 

Por medio de la Palabra de Dios, entendimos que el único que puede librarnos del pecado es Jesús, y comprendimos que, tras creer en Él recibimos un nuevo corazón, con el que podemos actuar con discernimiento para entender y ver que necesitamos de los límites para crecer seguros.

 

Para seguir conversando en casa sobre esto, te animamos a que puedas preparar una tarde de mucha diversión. En el living o patio de tu casa arma tu propia telaraña. Usa telas, hilos, lana o lo que tengas a disposición. Una vez que esté lista convoca a toda la familia a jugar, será una verdadera competencia familiar. ¡Todos deben cruzar, pero sin tocar ninguno de los hilos! ¡Será realmente divertido!

 

Luego de eso, toma la iniciativa para conversar sobre aquellas situaciones en las que rompemos las reglas. Quizás en el juego alguien tocó la tela, pero en la vida diaria hay transgresiones que no pasan desapercibidas, hay reglas y normas que deben ser obedecidas. Habla con amor y con verdad a toda la familia y expone con claridad que:
-Las normas de la casa deben obedecerse, pues existen por el bien familiar
-Los límites que la Palabra de Dios nos enseña siempre deben respetarse, pues vivir una vida de pecado no es lo que el Señor planea para nosotros.

 

Esta será una conversación directa, pero necesaria: es un llamado de arrepentimiento para toda la familia y un deseo de volver el corazón a Dios para toda la casa. Cada uno se identificará con diferentes situaciones, pero no tengas miedo de hablar con claridad.

 

Luego de conversar, lean el Salmo 119:10-11

«Con todo mi corazón te he buscado; No me dejes desviarme de tus mandamientos. En mi corazón he guardado tus dichos, Para no pecar contra ti». Salmos 119:10-11 (RVR 1960)

 

Terminen este tiempo con una oración de arrepentimiento. Oren para que el Señor transforme los corazones, traiga perdón, restauración y hagan un compromiso de actuar con discernimiento para honrar a Dios en todo lugar.

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