NÚCLEO PRÁCTICO: Dios desea mi desarrollo personal y mi crecimiento en las relaciones con los demás
PRINCIPIO BÍBLICO 6: Gestión de límites y normas
VERSÍCULO CLAVE: «No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cómo es la voluntad de Dios: buena, agradable y perfecta». Romanos 12:2
ENFOQUE: Aprendo a ordenar mis deseos y a esperar, siguiendo las normas encada lugar en el que estoy

Encuentro 6: ¡Respira una vez más!
¡Querido papá! Qué alegría es que estés aquí una semana más. Nos alegra saber que eres parte de lo que Dios está haciendo en la vida de tu pequeño, aún desde temprana edad. En nuestro último encuentro aprendimos que la obra de Dios en nosotros nos ayuda a ordenar lo que deseamos y a esperar. Junto con los niños practicamos cómo actuar de la mejor manera, respetando y siguiendo las normas de cada lugar.
Para el desafío de esta semana, preparen un momento especial para jugar con bloques o maderitas (tipo jenga). El objetivo será construir la torre más alta posible, respetando los turnos: cada uno coloca una pieza por vez mientras el otro espera. Si la torre se cae, no hay enojos ni discusiones; respiran profundo y vuelven a comenzar, porque esa es la regla del juego.
Al terminar, conversen brevemente sobre lo que hicieron. Así como el juego tiene reglas que ayudan a que todo funcione mejor, en la vida también hay normas que nos cuidan y nos enseñan a convivir. Dios nos ayuda a respetarlas, a esperar y a empezar de nuevo cuando algo no sale bien. Seguir normas no es un castigo: es una manera de aprender a vivir en paz con los demás.
Luego, toma algunas maderitas y utilízalas para construir una nueva torre, mientras le das ejemplos concretos a tu pequeño:
Por ejemplo:
-“Cuando alguien está delante mío en la fila y quiero pasar primero… respiro y recuerdo que Dios me ayuda a esperar”.
-“Cuando mamá me dice que no a algo que quiero… respiro y recuerdo que Dios me ayuda a aceptar el límite”.
-“Cuando me enojo y quiero golpear… respiro y recuerdo que Dios me ayuda a no lastimar”.
Menciona situaciones de la vida diaria que se acerquen a la vida de tu pequeño. Recuérdale que puede ordenar lo que siente y actuar siguiendo las normas. Dile que Dios siempre está dispuesto ayudarnos a actuar de la manera correcta. Por último, terminen este tiempo orando juntos. ¡Será un espacio de mucho amor!