NÚCLEO PRÁCTICO: Dios desea mi desarrollo personal y mi crecimiento en las relaciones con los demás
PRINCIPIO BÍBLICO 10: Uso adecuado del mundo digital
VERSÍCULO CLAVE: «Para que sean intachables y puros, hijos de Dios sin culpa en medio de una generación torcida y depravada. En ella ustedes brillan como estrellasen el mundo manteniendo en alto la palabra de vida» Filipenses 2:15-16
ENFOQUE: Comprendo que soy responsable por mi huella digital y asumo las consecuencias de compartir mi información

Encuentro 10: @anónimo4.0
¡Querido papá! Gracias por llegar hasta esta sección. En nuestro último encuentro, junto con los chicos, aprendimos que somos responsables de nuestra huella digital en internet, y entendimos que aunque el mundo digital es distinto al mundo real, también debemos seguir normas, acuerdos y mantenernos alertas para cuidarnos y preservarnos. Entendimos, que nuestra identidad está firme en Dios y que debemos reflejarla también en redes sociales.
Para seguir profundizando en este tema, te animamos a preparar una tarde especial junto a tu hijo. Busquen un momento tranquilo y, al comenzar, propongan dejar los dispositivos en una cajita. Explícale con calma que este será un espacio diferente: un tiempo real para compartir, escucharse y disfrutar sin distracciones.
La idea es crear un ambiente cercano, para eso puedes preparar algunos snacks, su bebida favorita y sumar un juego de mesa o alguna actividad que disfruten juntos. Primero conecten desde lo simple: rían, jueguen y conversen. Luego, de manera natural, guía la charla hacia el valor de pasar tiempo sin pantallas y cómo eso fortalece el vínculo.
Desde ese lugar de confianza, conversa con claridad sobre el uso de la tecnología. Puedes hacerle preguntas como: ¿Qué redes sociales usas? ¿Qué tipo de contenido te gusta ver? ¿Quiénes son las personas que sigues? ¿Quiénes te siguen a ti? Escucha con atención y sin interrumpir.
Después, hablen juntos sobre los límites necesarios: dejar los dispositivos antes de dormir, no usarlos al comenzar el día y la importancia de compartir las contraseñas. Para abordar este momento, es clave que lo hagas desde la calma y la cercanía, no desde la imposición. Explica por qué estos límites son importantes, usando ejemplos concretos que él pueda entender:
Invítalo a opinar y a participar en la conversación: pregúntale qué piensa sobre estos límites, cuáles le resultan más difíciles y por qué. Construyan acuerdos juntos, dejándole claro que, aunque tú eres quien guía y establece los límites, valoras su participación y quieres ayudarlo a crecer en responsabilidad.
Cuando hablen sobre compartir contraseñas, explícale con transparencia que no se trata de invadir su privacidad, sino de acompañarlo y protegerlo. Hazle saber que confías en él, pero que, como padre, tu rol es cuidarlo y enseñarle a tomar buenas decisiones.
Termina este tiempo alentando a tu hijo a ser transparente y fiel a Dios. Recuérdale con ternura que es un hijo amado de Dios, creado con un propósito único y valioso. Explícale que el Espíritu Santo habita en su corazón y está siempre dispuesto a guiarlo, ayudándolo a tomar decisiones correctas, a actuar con honestidad y a cuidar su integridad en todo momento.
Puedes aprovechar para orar juntos, pidiéndole a Dios sabiduría para elegir bien y fuerza para mantenerse firme frente a situaciones difíciles. Anímalo a confiar en que Dios conoce sus pensamientos, emociones y desafíos, y que nunca lo dejará solo. Hazle sentir que vivir con transparencia no solo protege su vida y su corazón, sino que también honra a Dios y fortalece a su familia. Que este momento quede en su memoria como un recordatorio de que Dios siempre está presente, guiándolo con amor y verdad.