NÚCLEO PRÁCTICO: Dios desea mi desarrollo personal y mi crecimiento en las relaciones con los demás
PRINCIPIO BÍBLICO 10: Uso adecuado del mundo digital
VERSÍCULO CLAVE: «”Todo me está permitido”, pero no todo es para mi bien. “Todo me está permitido”, pero no dejaré que nada me domine». 1 Corintios 6:12
ENFOQUE: Descubro los riesgos de la tecnología y aprendo a usarla con prudencia

Encuentro 10: La llave maestra
¡Hola querido papi! Estamos muy contentos de volvernos a encontrar para el desafío semanal. En nuestro último encuentro reflexionamos sobre la importancia de practicar la prudencia al utilizar la tecnología, ya que frente a ella estamos expuestos a muchos riesgos y peligros de los cuales Dios nos quiere librar para que vivamos una vida plena.
Junto con los chicos aprendimos que la obra de Jesús en nosotros, nos ayuda a entender que las cosas no deben dominarnos, por el contrario, debemos desarrollar control propio, con la ayuda del Espíritu Santo, para poder decir que no frente a complicaciones o emergencias. El plan de Dios para sus hijos es que logren decidir por su bien, tomando consejos de la Palabra y de los adultos, entendiendo que aún a temprana edad pueden desarrollar prudencia al usar los dispositivos electrónicos.
¿Estás listo para el desafío de esta semana? ¡Comencemos! Reserva un día especial de la semana para compartir un tiempo de calidad con tu hijo. Este momento será de bendición para él y, sin duda, marcará una diferencia en su relación con la familia. Prepárate con anticipación: ten a mano un reloj (analógico), tu celular o tablet, hojas y fibras de colores.
Si tu hijo ya sabe usar un reloj analógico, tendrás un gran paso adelantado. Si no, dedica el primer momento a enseñarle. Puedes dibujar un reloj grande en una hoja, con los doce números en círculo y algunos minutos marcados. Aprender a leer la hora por primera vez es algo muy significativo para un niño, y este momento puede ser realmente especial. Muéstrale cómo se indican las horas, los minutos y los segundos, y cómo se relacionan entre sí. Puede que al principio le cueste, pero pronto lo pondrán en práctica de una manera divertida.
Luego, invítalo a participar de un juego especial. Ubícate en el centro de tu casa o en un espacio abierto, como un parque. Imaginen que el lugar en el que están es un gran reloj. Tú te colocarás en el medio, mirarás hacia el frente y dirás una hora: por ejemplo, la una, las dos de la tarde o las ocho de la noche. Tu hijo deberá correr hacia el punto que crea que representa esa hora según tu posición. Por ejemplo, si dices “las seis”, deberá ubicarse detrás de ti. Practiquen varias veces, y si lo necesita, puede guiarse con el reloj que dibujaron. Será un momento lleno de risas, movimiento y mucho aprendizaje.
Después de un rato de juego, siéntense juntos a reflexionar. Explícale a tu hijo que un día tiene veinticuatro horas. Mientras hablas, dibuja en una hoja veinticuatro casilleros, ya sean círculos o cuadrados. Recuérdale que este es un regalo que Dios nos da cada día: veinticuatro horas para aprovechar al máximo, disfrutando la mayor parte del tiempo con bienestar, alegría y paz.
El siguiente paso será llenar esas horas con las actividades que realizan, usando colores. Por ejemplo: azul para dormir, verde para el tiempo en el parque, el club o las comidas, amarillo para los momentos en familia, marrón para la escuela y rojo para la tecnología (televisión, computadora, tablet, celular u otros dispositivos electrónicos). Una vez completado el cuadro, conversen sobre el tiempo que cada uno dedica a las pantallas y cómo pueden equilibrarlo mejor.
Aprovecha este momento para compartir una enseñanza importante: lean juntos 1 Corintios 6:12 y conversen sobre cómo aplicar este principio en su día a día.
«”Todo me está permitido”, pero no todo es para mi bien. “Todo me está permitido”, pero no dejaré que nada me domine». 1 Corintios 6:12
Reflexionen juntos sobre lo que significa que la tecnología los controle. Cuantas más horas pasamos conectados, menos control tendremos sobre los aparatos. Y al pasar demasiado tiempo frente a ellos, nos exponemos a riesgos y peligros: dolor de ojos por la luz de las pantallas, dolor de cabeza o espalda, retos que parecen divertidos pero que hacen daño, frustración o enojo, charlas con desconocidos, y mucho más. Por eso Dios nos enseña que somos nosotros quienes debemos desarrollo dominio propio, bajo su guía y así controlar la tecnología, decidiendo en qué momentos encenderla y en cuáles apagarla.
A medida que vamos creciendo, tenemos dos responsabilidades: una es obedecer a nuestros padres, y la otra es tomar decisiones correctas cuando ellos no están o no nos ven.
Vuelvan a los casilleros de horas: ¡cada día es un regalo de Dios para nuestras vidas! Dios quiere que utilicemos el día de la mejor manera posible: jugando al aire libre, compartiendo tiempo de calidad con la familia, cuidando nuestros ojos y nuestro cuerpo, charlando con amigos y disfrutando de juegos creativos y momentos reales. ¿Significa esto que está mal usar aparatos digitales? No, pero como todo, deben usarse con prudencia, dedicando pocas horas a ellos y llenando más casilleros con actividades fuera de las pantallas.
Acuerda con tu hijo un nivel sano de uso del mundo digital. Señálale cuántas horas al día puede usar los dispositivos y enséñale a distribuir ese tiempo de manera que le beneficie y haga su día más equilibrado y feliz.
Por último, oren juntos a Dios, agradeciéndole por el enorme regalo de veinticuatro horas cada día. Él es bueno cada hora y nos ama más en cada momento. Pídanle sabiduría para administrar su tiempo de la mejor manera, que los ayude a manejarse con prudencia y a relacionarse de manera sabia con el mundo digital.