NÚCLEO TEOLÓGICO 7: El plan redentor de Dios en el Nuevo Testamento.
ESTACIÓN BÍBLICA 3: El ministerio de Jesús: Jesús y los niños.
VERSÍCULO CLAVE: «Cuando Jesús se dio cuenta, se indignó y les dijo: “Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de Dios es de los que son como ellos”» Marcos 10:14
ENFOQUE: Jesús también es para los niños.

Encuentro 3: ¡Te quiere cerquita!
¡Hola, familias! Esta semana conocimos un momento muy especial del ministerio de Jesús. Cuando algunas personas llevaron a sus pequeños hasta Él, los discípulos intentaron impedir que se acercaran. Jesús mostró que ellos también tenían un lugar en el reino de Dios: los recibió, los tomó en sus brazos y los bendijo. Con sus palabras y sus acciones, Jesús dejó claro que el reino de Dios también es para los pequeños y que ellos son importantes dentro de su plan.
Frases para decirle a tu hijo:
¿Cómo orar por mi hijo pequeño esta semana?:
Señor Jesús, gracias porque recibes a los pequeños y les das un lugar junto a ti. Gracias porque ellos también forman parte de tu plan y de tu reino. Ayúdanos a acercar a nuestro hijo a tu Palabra y a acompañarlo mientras crece, para que pueda conocerte y encontrarse personalmente con su Salvador. Amén.
Durante la semana, busquen un momento para recrear en casa parte de la experiencia que vivieron en el encuentro. Preparen una manta suave y algunos peluches o almohadones. Colóquenlos en el piso, dejando suficiente espacio para que su bebé pueda explorarlos. Anímenlo a tocarlos, apretarlos, pasar por encima o rodearlos según sus posibilidades. Mientras juega, pueden acompañarlo con frases sencillas como: «Jesús te quiere cerquita suyo para cuidarte».
Después, envuelvan suavemente a su bebé con la manta y tómense un momento para abrazarlo y acunarlo. Mientras lo sostienen, recuerden juntos la historia que conocieron esta semana con palabras sencillas: «Un día los amigos de Jesús intentaron alejar a los niños que querían acercarse, pero Él les dijo con una gran sonrisa que los dejaran venir y los recibió con un abrazo gigante». Así como Jesús abrazó a esos niños, abracen ustedes también a su pequeño y recuérdenle cuán amado es por Jesús.
Para los bebés que ya gatean o caminan, armen un pequeño recorrido utilizando almohadones. Pueden colocarlos de manera que el pequeño tenga que rodearlos, pasar entre ellos o gatear por encima de alguno, siempre acompañándolo y asegurándose de que sean elementos blandos y seguros.
Al final del recorrido, uno de ustedes puede esperarlo sentado en el piso, con los brazos abiertos. Animen al pequeño a acercarse y, cuando llegue, pueden hacer juntos un pequeño «abrazo familiar» mientras repiten una de las frases del encuentro.
Pueden decir, por ejemplo: «Así como tú te acercaste a los brazos de papá, Jesús también quiere que te acerques a Él».
Para que la experiencia no quede solamente como un momento de juego, recuerden recuperar las palabras y la verdad que aprendieron en el encuentro. Mientras abrazan a su hijo, háblenle de Jesús con frases breves y sencillas. Repetir estas palabras mientras lo abrazan, juegan y acompañan le permitirá familiarizarse desde sus primeros años con verdades importantes acerca de Jesús.