Desafío en familia

NÚCLEO TEOLÓGICO 6: El Espíritu Santo es Dios

PRINCIPIO BÍBLICO 7: El Espíritu Santo y el nuevo nacimiento

VERSÍCULO CLAVE: «Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios» Romanos 8:14

ENFOQUE: Somos hijos de Dios porque el Espíritu Santo ha transformado nuestros corazones

Encuentro 7: Corazones nuevitos

¡Hola, familias! En el encuentro de esta semana jugamos con los colores para entender algo maravilloso: el Espíritu Santo, que es Dios, transforma nuestros corazones. Él viene a nosotros, quita lo oscuro, nos hace nuevitos y nos convierte en hijos de Dios. Los animamos a que en casa sigan reforzando esta verdad con las dinámicas para que sus bebés asocien el color con la alegría de ser parte de la familia de Dios.

Frases para decirle a tu hijo:

● Ya no hay oscuridad porque el Espíritu Santo está contigo.
● El Espíritu Santo, que es Dios, te regala un nuevo corazón.
● Eres un hijo de Dios muy amado.

¿Cómo orar por mi hijo pequeño esta semana?:

Señor, gracias por la vida de mi bebito. Te pedimos que transformes su corazón, que cada día lo mantengas puro y lo llenes siempre con tu amor. Amén.

Continuemos en casa el desafío de la semana:
No caminantes

¡Papis! Para esta actividad deberán preparar un corazón de cartulina y una linterna. Peguen el corazón de cartulina sobre el foco de la linterna. Busquen un momento de calma antes de la rutina de sueño, apaguen la luz de la habitación y enciendan la linterna, apunten al techo o a una sábana blanca para que el corazón se proyecte. Sus bebés podrán observar con mucha curiosidad mientras ustedes les dicen con ternura:

“¡Mira ese corazón! Mira cómo brilla y se mueve; así de lleno de luz está tu corazón porque el Espíritu Santo vive en ti”.

Caminantes

Para los bebitos deambuladores también necesitarán una linterna pero deberán cubrirla con papel celofán de color. Busquen un momento de calma antes de dormir y proyecten el halo de luz sobre el pechito del bebé. Permitan que él mismo intente atrapar el color con sus manos. Mientras su pequeño juega con la luz, compartan con él estas palabras:

“¡Mira qué maravilla! Así como esta luz ilumina el cuarto, el Espíritu Santo llena de luz y colores tu corazón; Él quita lo oscuro y lo hace un corazón nuevito. ¡Ahora eres un hijo de Dios lleno de su amor!”.

Si desean, pueden acompañar esta experiencia con una canción suave o un abrazo mientras apagan las luces del cuarto. Estos pequeños hábitos crean recuerdos afectivos muy valiosos y ayudan a preparar el corazón del niño para descansar sintiéndose amado y seguro.

Tips de desarrollo:

Papitos, en esta etapa los pequeños aprenden principalmente a través de la repetición, la exploración y las experiencias sensoriales. Por eso, no duden en realizar este momento con la linterna varias noches seguidas. Aunque parezca sencillo, cada repetición fortalece el vínculo emocional y ayuda a que el mensaje quede grabado en su corazón.

También es importante hablarles con calma y ternura. Aunque todavía no comprendan todas las palabras, sí reconocen el tono de voz, el afecto y la seguridad que ustedes transmiten. De esta manera, comienzan a asociar el amor de Dios con momentos de paz, contención y cercanía.

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