Desafío en familia

NÚCLEO PRÁCTICO: Dios desea mi desarrollo personal y mi crecimiento en las relaciones con los demás

PRINCIPIO BÍBLICO 7: Prevención de la violencia

VERSÍCULO CLAVE: «Por lo tanto, como pueblo escogido de Dios, santo y amado, revístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia» Colosenses 3:12

ENFOQUE: Descubro cómo actuaren los espacios de interacción que comparto con otros

Encuentro 7: ¿A quién te pareces?

Papás: ¡Hoy vivimos un encuentro muy significativo con sus hijos!  A través de juegos, personajes y situaciones cotidianas, los niños descubrieron dos formas comunes de reaccionar: algunos responden con gritos o fuerza cuando se frustran, y otros prefieren callar aun cuando algo les duele. Ambos comportamientos son parte del desarrollo normal de nuestra vida, pero necesitan guía, pues no es bueno reaccionar con ira ni tampoco silenciar lo que sentimos todo el tiempo. Por eso mismo, aprendimos que Dios nos acompaña en nuestras emociones, nos enseña a parar antes de actuar, a hablar con amabilidad y a pedir ayuda cuando algo nos supera.

También hablamos sobre cómo el evangelio transforma nuestra manera de convivir: cuando recordamos que somos creados y amados por Dios, entendemos que también debemos cuidar a los demás. Jesús nos mostró que las palabras suaves, la paciencia y la paz tienen poder para cambiar ambientes y corazones.

En este encuentro, los niños practicaron frases sencillas que les ayudan a reconocer lo que sienten y a expresarlo adecuadamente:

  • “No me gusta cuando me gritas.”
  • “Necesito calmarme.”
  • “Quiero jugar también.”
  • “Puedo pedir ayuda.”

Para esta semana, te proponemos una actividad sencilla y muy significativa para hacer en casa con tu hijo. Infla un globo y explícale que ese globo representa a las personas de la familia. Juntos pueden dibujarle una carita con marcador y agregarle algunos detalles con stickers livianos. Cuéntale que es un “globo lleno de amor”, algo lindo que Dios creó y que merece ser cuidado. Recuérdale con palabras simples: “No lastimamos lo que Dios hizo valioso”. Así como cuidamos el globo para que no se rompa, también cuidamos a las personas.

Luego, láncenlo suavemente hacia arriba y jueguen brevemente a mantenerlo en el aire. La regla es clara: no se golpea con fuerza, no se aprieta, no se pisa. Se toca suave y con cuidado. Si el globo cae, no hay regaños ni enojos: respiren profundo y vuelvan a intentarlo.

Cuando el ambiente esté tranquilo, haz preguntas simples, una por vez:
 – “¿Qué cosas hace papá o mamá que a veces te hacen sentir triste?”
 – “¿Qué cosas haces tú que a veces ponen triste a papá o mamá?”

Si tu hijo expresa algo inesperado, evita justificarte o dar explicaciones largas. Escucha con calma y responde con frases como: “Gracias por decírmelo”, “No sabía que eso te hacía sentir así”, “Me importa lo que sientes”. Escuchar con serenidad ya es una forma de enseñar no violencia.

Para cerrar, sostengan el globo juntos y explícale con ejemplos concretos qué cosas no se hacen en casa y cuáles sí. Por ejemplo:

No decimos:
 – “Eres tonto”
 – “Ojalá no estuvieras aquí”
 – “Me tienes cansado, vete”
 – “Si no haces caso, no te quiero”

No hacemos:
 – Gritar para asustar
 – Empujar
 – Golpear
 – Ignorar cuando alguien está llorando

Sí decimos:
 – “Te amo incluso cuando te equivocas”
 – “Vamos a hablar con calma”
 – “Estoy enojado, pero no te voy a lastimar”
 – “Respiramos y empezamos de nuevo”

Sí hacemos:
 – Escuchar
 – Pedir perdón
 – Abrazar
 – Buscar ayuda cuando algo nos supera

Finalmente, pueden hacer una oración sencilla:
“Gracias Dios porque nos hiciste valiosos. Ayúdanos a usar nuestras manos y nuestras palabras para cuidar, no para lastimar. Enséñanos a vivir con paz”.

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