Desafío en familia

NÚCLEO PRÁCTICO: Dios desea mi desarrollo personal y mi crecimiento en las relaciones con los demás

PRINCIPIO BÍBLICO 7: Prevención de la violencia

VERSÍCULO CLAVE: «Yo digo al Señor: Tú eres mi refugio, mi fortaleza, el Dios en quien confío» Salmo 91:2

ENFOQUE: Crezco seguro y aprendo en espacios de calma

Encuentro 7: Rayitos de calma

Familias, les damos la bienvenida a este nuevo desafío semanal. Deseamos que este espacio se convierta en un lugar de encuentro devocional para que disfruten y sigan aprendiendo más sobre nuestro Dios. ¡Que el Señor los bendiga!

Frases para decirle a tu hijo:

-Estoy aquí para hablarte con calma y paz

-Dios siempre nos ayuda a tratamos con amor

-Hijo mío, siempre crecerás en un hogar que busca la paz

Oración:

Amado Dios, hoy venimos delante de ti para poner en tus manos a nuestros hijos. Gracias porque tú los cuidas y los proteges en todo momento, aun cuando no estamos cerca. Te pedimos que nuestro hogar sea siempre un lugar de seguridad y amor, donde ellos crezcan rodeados de cariño, calma y seguridad.

Señor, también oramos por aquellos niños que viven en entornos violentos y desprotegidos. Abrázalos con tu amor, protégelos y rodea sus vidas de personas que puedan cuidarlos con respeto y compasión. Guíanos a ser instrumentos de tu amor. En el nombre de Jesús, amén.

 

Desafío caminantes y no caminantes:

Queridos papis, les compartimos un cuento para que disfruten junto a sus hijitos. Les invitamos a preparar un espacio cómodo y tranquilo, y vivir este momento especial en familia. Aunque se trata de una historia, también nos regala verdades espirituales muy hermosas. Deseamos que este tiempo se convierta en un momento devocional, lleno de ternura y de la presencia de Dios junto a sus pequeñitos.

Cuento “La madriguera de la paz”

En un bosque lleno de hojas coloridas vivía Conejita Lía, una bebé coneja muy curiosa. Le encantaba saltar, oler flores y esconder su naricita en la pancita de su mamá.

La madriguera donde vivían era muy especial: siempre había olor a pan calentito, los abrazos nunca faltaban y las palabras suaves corrían como un arroyo tranquilo. Mamá Coneja decía:

-Lía, Dios nos regala su paz. Aquí en casa queremos cuidarla entre todos.

Un día, mientras jugaba con sus peluches, Lía escuchó un golpe fuerte dentro de la madriguera. Era Papá Conejo que había dejado caer una olla porque estaba muy furioso. El ruido retumbó por todos lados.

Lía se sobresaltó y escondió sus orejitas.

Papá Conejo, al ver a su pequeña asustada, se agachó y habló con voz bajita:

-Perdón, mi pequeñita. No quise asustarte. A veces los ruidos fuertes pueden darnos miedo, ¿verdad?

Lía asintió despacito.  Mamá Coneja se acercó, los abrazó a ambos y dijo:

-En esta madriguera cuidamos nuestros corazones. Cuando algo nos enoja o nos pone nerviosos, no gritamos ni hacemos cosas que puedan lastimar a otros. Hablamos con calma y somos suavecitos, como Dios nos enseña.

Papá Conejo respiró hondo, puso su patita en su corazón y dijo:

-A veces uno se enoja o se frustra, pero aquí aprendemos a decirlo sin lastimar. Dios nos ayuda a mantener la paz. ¡Perdón, mi querida Lía y Mamá Coneja!

Lía, imitando a sus papitos, puso también su patita en su pecho y preguntó.
-¿Jugamos a “La pausita de paz”?

Mamá Coneja sonrió y explicó el juego.

“La pausita de paz”

  1. Pongan sus patitas en el corazón.
  2. Respiren como si olieran una suave flor.
  3. Digan bajito: “Dios me da su paz.”

Los tres respiraron juntos. Y la madriguera se llenó de un silencio tibio, como un abrazo que envuelve todo.

Ese día, Lía aprendió que en su hogar las manos solo sirven para abrazar, las palabras para cuidar, y que los ruidos fuertes pueden herir o asustar a otros, y por eso debemos evitarlos. Y cada vez que alguien en la familia se sentía triste, confundido o con ganas de gritar, recordaban la gran verdad que guardaban en su madriguera:

“En un lugar donde hay amor, calma y palabras suaves, todos pueden sentirse seguros. Y Dios nos ayuda a cuidar ese espacio.”

Lía abrazó a su mamá y luego a su papá. Ellos la abrazaron también.

Y así, en la madriguera de la paz, la familia Conejo aprendió a brillar igual que el sol que entra entre los árboles del bosque.

FIN

Luego de la lectura, juntos pueden compartir un tiempo de reflexión. Les sugerimos algunas preguntas que pueden servir como punto de partida:

  • ¿Cómo crees que se sintió Lía cuando escuchó el ruido fuerte?
  • ¿Qué hizo Papá Conejo cuando vio que Lía tenía miedo?
  • En nuestra casa, ¿qué cosas nos ayudan a sentirnos seguros y tranquilos?
  • ¿Qué podemos hacer cuando estamos enojados o tristes para no lastimar a nadie?
  • ¿Cómo podemos actuar cuando algo nos asusta o nos molesta?
  • ¿Qué acciones podemos tomar para mantener la paz que Dios nos regala?

Pueden acompañar todo el relato con algún peluche o dibujos de los personajes. Por último, practiquen juntos la “Pausita de la paz” y terminen orando en familia.

Compártenos tu experiencia. Envíanos comentarios o fotos para saber cómo disfrutan este material en casa. info.educacion@lasaventurasdebiper.com.ar
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