NÚCLEO PRÁCTICO: Dios desea mi desarrollo personal y mi crecimiento en las relaciones con los demás
PRINCIPIO BÍBLICO 6: Gestión de límites y normas
VERSÍCULO CLAVE: «Así que preparen su mente para actuar y ejerciten el control propio. Pongan toda su esperanza en la salvación inmerecida que recibirán cuando Jesucristo sea revelado al mundo». 1 Pedro 1:13 NTV
ENFOQUE: Sigo las normas y reglas, aun cuando nadie me está viendo, pues entiendo que es lo mejor para mí

Encuentro 6: ¡Un buen entrenamiento!
Hola papis, sabemos cuán importante es que los niños puedan comprender que los límites y las reglas en sus vidas y por esto seguimos trabajando con las figuras de autoridad, y en este desafío aún más específico sobre la gestión de las normas. Este Pack de vida práctica está orientado a que puedan ver la obra de Jesús expresada en el amor a los demás y en su comportamiento en la comunidad.
Hoy te invitamos a que puedas compartir un momento divertido y lleno de aprendizajes con tu hijo, para que intencionalmente él pueda ver cómo funcionan en su vida las normas y así aceptar su responsabilidad de cumplirlas aun cuando nadie lo está viendo. Este desafío lo invitará a experimentar una guía amorosa, y también a ordenar la semana de la mejor manera, es por eso que no solo quedará en un momento, sino que la invitación que tienen como familia es a tomarlo como herramienta siempre que sea necesario.
Busca un día de la semana específico donde juntos con tu hijo suspendan toda actividad para dedicarse de lleno a este tiempo. Sabemos que marcará la diferencia en la dinámica, no solo familiar, sino de su vida en los diferentes espacios.
Prepara:
Previamente sin que tu hijo te vea esconde el objeto en algún lugar de la casa, mientras más escondido esté mejor será. Luego, invítalo a buscarlo… pero solo puede guiarse por toda la casa cuando escuche tu voz y tus coordenadas. Debes hacerlo dando indicaciones directas y concisas como: derecha, izquierda, arriba, abajo, cerca, lejos. Una vez que lo haya encontrado, pregúntale cuál fue la parte más difícil del recorrido, y si le ha costado guiarse con tu voz.
Tomen asiento y reflexiona con tu hijo sobre la importancia que tienen en nuestra vida las normas y los límites. Éstos nos guían hacia grandes objetivos, aunque el camino sea incierto. Dios nos dio los límites para que alcancemos cosas asombrosas, y para que nos guíen de la manera en que tú lo guiaste a él. Aprovecha este tiempo para ser claro sobre tu rol, exprésale que las reglas del hogar, y los límites que tú como padre le impones, son para su cuidado y para que luego el disfrute de cosas asombrosas, esto es así porque tú ves cosas que él no ve. Lo mismo sucede en todos los ámbitos de la vida, en la escuela se encuentra con normas que lo guían en el aprendizaje y en juego con sus compañeros, en el deporte tiene reglas que lo guían para ser un mejor atleta, en la fe también hay normas y límites que regulan su conducta para vivir de manera honrada a Dios.
Abran su Biblia en Hebreos 12:11 NTV.
«Ninguna disciplina resulta agradable a la hora de recibirla. Al contrario, ¡es dolorosa! Pero después, produce la apacible cosecha de una vida recta para los que han sido entrenados por ella». Hebreos 12:11 NTV.
Luego, conversen sobre la disciplina y los límites, es claro que nos cuesta como seres humanos seguir los límites, ¡hasta la Biblia nos lo dice! Pero debemos hacerlo confiando en que producirá mejores frutos, es decir, que luego disfrutaremos de muchas cosas gracias a la obediencia.
Toma una cartulina y lápices y hagan un acuerdo de límites en el hogar, bajo el título “Desafío de la semana”. Con tu ayuda, tu niño deberá elaborar un cuadro de rutinas con momentos claves y actitudes: hora de dormir, hora de estudio o tarea, y hora de juego libre, tiempo de higiene personal, pasear a su mascota, hablar con un tono moderado sin gritar ni pegar, organizar la habitación.
Pueden definir juntos los límites, acuerden qué se debe mantener fijo y no se negocia (por ejemplo, dormir en determinado horario y siempre tener un tono moderado al hablar). Cada día, el niño marca con una carita o pegatina las rutinas que cumplió a tiempo. Si un día no se logra, se conversa sobre lo que pasó y cómo pueden mejorarlo al día siguiente.
Cuélgalo en su habitación, o en un lugar de la casa donde él pueda verlo constantemente y tanto él como tú lo recuerden mutuamente. Al final de la semana, revisen juntos los logros y aprendizajes. Pueden celebrarlo con algo simbólico (como un postre, o un día de juego familiar). Sin embargo, lo importante no es el premio, sino reforzar el valor de la constancia y la responsabilidad.
Termina este tiempo orando con tu hijo. Cuéntale que tu no estarás siempre en todos los lugares en los que esté, y quizás en algunas situaciones no vea a ningún adulto, pero eso no será pretexto para escoger lo malo, sino que debe recordar la voz de sus autoridades y la ayuda de Dios.