NÚCLEO PRÁCTICO: Dios desea mi desarrollo personal y mi crecimiento en las relaciones con los demás
PRINCIPIO BÍBLICO 2: Comunicación que construye
VERSÍCULO CLAVE: «Las palabras amables son como la miel: dulces al alma y saludables para el cuerpo» Proverbios 16:24
ENFOQUE: Sigo el consejo de Dios y aprendo a comunicarme de la mejor manera con quienes me rodean

Encuentro 2: ¡No es una guerra, es la paz!
¡Querido papá! Qué alegría que hayas llegado a esta sección. Nos emociona saber que estás cumpliendo con los desafíos semanales, siendo parte activa en la vida de fe de tu hijo. En nuestro último encuentro aprendimos que el plan de Dios es que vivamos amando a los demás, y esto implica desarrollar una buena comunicación al expresarnos con palabras y gestos amables hacia quienes nos rodean, por medio de la obra de Jesús en nuestras vidas.
Para el desafío de esta semana, te invitamos a pasar un momento especial junto a tu hijo. Puede ser mientras comparten un snack, en el parque o en algún rincón tranquilo de la casa. Procuren dejar de lado los dispositivos tecnológicos para disfrutar de un tiempo sin distracciones.
Prepara con anticipación dos frascos, algunas hojas, marcadores y tijeras. Luego, siéntense y piensen juntos qué cosas los hacen sentir bien a cada uno: pueden ser gestos, palabras, acciones o momentos que llenan su corazón. Escriban cada idea en pequeños papeles y guárdenlos dentro de sus frascos. Cuando ambos tengan varios papelitos escritos, intercambien los frascos y comiencen a sacar los papeles de a uno a la vez, hasta leerlos todos.
Será un tiempo especial, donde podrás escuchar con claridad cómo acompañar mejor a tu hijo y él podrá descubrir nuevas maneras de demostrarte cariño. Luego lean juntos el pasaje bíblico que está en 1 Juan 4:7-11.
«Queridos hermanos, amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios y todo el que ama ha nacido de él y lo conoce. El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor. Así manifestó Dios su amor entre nosotros: en que envió a su Hijo único al mundo para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados. Queridos hermanos, ya que Dios nos ha amado así, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros». 1 Juan 4:7-11
Luego de leer los versículos, toma un momento para conversar con tu hijo sobre lo que la Palabra de Dios nos enseña. Profundicen juntos en lo que significa amar y en cómo ese amor se demuestra con hechos. Será muy valioso que tu hijo te escuche hablar de esto desde tu experiencia y tu fe. A veces, en medio de las rutinas, nuestras palabras y acciones no reflejan la forma en la que el Señor nos llama a tratarnos, por eso es importante detenernos, dialogar, hacer un compromiso en familia y restaurar lo que sea necesario. Recuerden juntos que la obra de Jesús en nuestras vidas nos guía a elegir cómo relacionarnos con los demás.
Querido papá no subestimes este tiempo, más bien modela con tu accionar la forma en la que Dios desea que amemos y tratemos a los demás, acompaña a tu hijo y aconséjalo en base a los principios que el Señor nos enseña. Por último, toma un tiempo para orar y pedirle al Señor que los ayude a ser intencionales a la hora de relacionarse entre ustedes, poniendo en práctica el amor tal y como cada uno mencionó en los papeles. Oren para que el Señor traiga sanidad a los corazones y para que su presencia los una cada vez más como familia.